Tallas de San Joaquín y Santa Ana
Las pequeñas tallas que forman pareja iconográfica de Joaquín y Santa Ana con la virgen niña actualmente se encuentran en la capilla sacramental, pero se presupone que su origen está en el retablo bocado. Antiguamente, a Santa Cristina, actualmente, a San José, en la capilla del mismo nombre, en la nave de la epístola de la parroquia de San Juan. Estas pequeñas tallas, que en la medición antigua se acercan a tres cuartas partes de una vara castellana, se encuentran acabadas con pulimento al óleo y estofado en oro, con un marcado carácter preciosista, a pesar de su naturaleza de retablo, y de la altura original en el mismo. Esto se deduce por la desproporción entre las cabezas y los cuerpos. Como particularidad, y siguiendo la tradición sevillana, se encuentran sentados, cada uno con sus atributos particulares, faltándole a San Joaquín el bastón y conservando el cordero y presentando la imagen de Santa Ana un pergamino, donde la virgen aprende a leer o escribir, según la postura de las manos. Ambas imágenes son de una clara raigambre roldanesca, con especial atención a los trapeados de los paños y al tratamiento de guedejas del cabello. Sería conveniente una restauración de las mismas para apreciar correctamente sus valores cromáticos.


