Divina Pastora
Una pintura de clara raigambre academicista, fechable en las décadas centrales del siglo XIX, realizada al óleo y enmarcada en un ancho marco dorado al agua con hoja de oro y esquineras y centrales tallados con una reinterpretación de rocallas. La representación se basa en los grabados difundidos sobre esta devoción nacida en Sevilla en 1703 de mano del Venerable Padre Capuchino Fray Isidoro de Sevilla.
La pintura tiene una calidad mediana-alta, y aunque no es especialmente antigua presenta un cierto grado de oscurecimiento, incluyendo el dorado del marco, que impide la contemplación correcta de su colorido y claroscuro, de buena construcción volumétrica. La pintura modifica sensiblemente los elementos compositivos tradicionales del icono primigenio, suprimiendo el lateral arbóreo izquierdo que aparece en la pintura tradicionalmente atribuida a Miguel Alonso de Tovar y en la actualidad al pintor Cristóbal López. No obstante, conserva los principales elementos iconográfico que aparecen reflejado en la obra La Pastora Coronada, editada y publicada en 1705. A priori no se le aprecia firma, costumbre ya asentada durante la época en la que se piensa se realiza esta obra, pero el historiador D. Juan Martínez Alcalde, en su conocida obra Sevilla Mariana, documenta que durante unas obras el cuadro descendió de su emplazamiento y pudo leer la inscripción que reza en su parte posterior, que dice “Este cuadro es donación de la Sra. Dñ. Mª Emelia (sic) Repiso, siendo su voluntad que no salga de la iglesia de San Juan de la Palma de Sevilla. R.I.P.A. Falleció el 21 de diciembre de 1942”. También pudo medirlo, constando que tiene 190 cm x 130 cm. Gracias a su documentación sabemos que la pintura llega a San Juan de la Palma en la década de los 40 del Siglo XX, entendiendo que así no fue violentado durante el saqueo de la parroquia en 1936.

