El abrazo de Anhelina

Era bien entrada la madrugada del 25 de junio de 2006. A pesar de la hora intempestiva, la puerta de calle Feria se encontraba abierta de par en par. En el interior, guirnaldas y globos rojos, verdes y blancos, colores de la bandera bielorrusa, adornaban bancos y columnas. 24 familias de acogida, miembros de Junta y un buen número de hermanos esperaban nerviosos que se cumpliera el sueño que meses antes comenzó a imaginar el Hermano Mayor, Fernando Peinado, poniendo en marcha el programa de acogida temporal de niños bielorrusos de la Hermandad de la Amargura.

Y llegó el ansiado momento. Los niños y niñas, aparecieron por el cancel. Delante de ellos Fernando llevaba de la mano a una niña muy pequeña. Al llegar al dintel de la puerta Fernando pidió a todos los que nos encontrábamos en la Iglesia un fuerte aplauso para recibir a los niños. La niña, asustada, salió corriendo calle Feria abajo.

Anhelina Kaziankova tenía tan sólo 7 años. Había recorrido miles de kilómetros para encontrarse con unos “extraños” que, dentro de una Iglesia en semipenumbra, a las tantas de la madrugada, aplaudían nerviosos. Cualquiera hubiese salido corriendo, ¿no?

Lo que Anhelina no sabía es que dentro de la Iglesia la esperaban ilusionados Lourdes y Julián que, con la enorme paciencia de los primeros días y un amor desmedido, consiguieron que Anhelina encontrara una segunda familia en Sevilla.

Se cumplen ahora 10 veranos desde aquel día. Durante este tiempo, la Hermandad de la Amargura ha cumplido con el mandato del Cabildo General de ofrecer a aquellos niños y niñas una oportunidad de saneamiento de la radioactividad generada por la explosión nuclear de Chernobyl. Pero no sólo eso. Estos niños y niñas encontraron en Sevilla el cariño de unas familias que, con el paso de los años, se convirtieron en sus “segundas familias”. No olvidaré nunca la despedida hace unos años de Aliaksei Kalenchanka cuando dijo a Emilio y Clari, sus “padres sevillanos” que algún día querría formar una familia que fuese como ellos.

Todos aquellos niños y niñas de 2006 fueron creciendo y cumpliendo la mayoría de edad por lo que ya no pueden venir a Sevilla. Todos menos Anhelina. En la madrugada del próximo martes 23 Anhelina volverá a Sevilla. Será probablemente su último año y cerrará así el ciclo iniciado por la Hermandad en 2006. A buen seguro, Anhelina volverá a correr a su llegada a Sevilla pero, a diferencia de aquella madrugada de hace diez veranos, esta vez correrá para abrazar a su familia sevillana. Un abrazo de amor que representará a los otros 23 abrazos simbólicos que cada año por estas fechas, otras tantas familias enviamos con especial cariño hasta Bielorrusia. Bienvenida Anhelina.

PD.: aquella pequeña Anhelina de 2006 está en la primera fila de la fotografía, la tercera por la derecha.

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